«Más local que nunca»: Brenda Ruiz Díaz ganó bronce en taekwondo y Rosario volvió a celebrar un podio en Santa Fe 2026

«Más local que nunca»: Brenda Ruiz Díaz ganó bronce en taekwondo y Rosario volvió a celebrar un podio en Santa Fe 2026

Rosario volvió a tener una medalla en casa. Esta vez fue Brenda Ruiz Díaz la que hizo vibrar a la ciudad. La taekwondista rosarina derrotó 2-0 a la uruguaya Milagros Álvarez y conquistó la medalla de bronce en la categoría -67 kg de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.

Pero para Brenda esta medalla tiene un significado que va mucho más allá del resultado deportivo. Por primera vez pudo competir en un gran evento internacional frente a su gente, con su familia en las tribunas, sus amigos, sus banderas y hasta compañeros de su escuela acompañándola. Una escena que había imaginado años atrás y que no había podido vivir en los Jadar del año pasado, cuando una lesión la dejó afuera.

“Es muy emocionante todo. Estoy muy feliz de ser local, más local que nunca. Está toda mi familia, se hicieron remeras, vinieron con banderas, está toda mi escuela. La verdad que es algo que nunca experimenté”, contó emocionada después del combate.

Y enseguida apareció Rosario. “Lo quise experimentar en los Jadar y no pude porque me había lesionado. Así que nada, más que contenta y orgullosa de representar a Rosario, que para mí es la ciudad más linda de toda Argentina”, expresó.

La escena tenía además un componente especial: el público que estaba afuera de la competencia era parte de su propia historia. Familiares, amigos, compañeros y personas que la acompañaron durante años ahora podían verla representar a Argentina en su propia ciudad.

 

Una medalla que también fue contra sus propios fantasmas

Brenda no escondió que detrás del bronce hubo también una pelea personal. La rosarina habló de las dudas que muchas veces aparecen antes de entrar al área de combate, de esa voz interna que le dice que no puede o que no va a poder.

“Me pesa mucho el decir ‘no puedo’, o ‘no me sale’, o ‘no voy a poder’. Y también por cómo empecé”, explicó.

Su historia está atravesada por el esfuerzo y por una infancia en un barrio humilde, donde, según contó, muchas cosas costaron el doble.

El taekwondo terminó abriendo puertas. “A mí me abrió muchas puertas. Yo, gracias a Dios, puedo decir que vivo del taekwondo. Y me encanta porque es lo que yo más amo”, relató.

Pero también reconoció que durante mucho tiempo tuvo que luchar contra sus propias inseguridades. “Siempre me bloqueaba a mí misma y me decía: ‘no, no, no, no vas a poder’. Pero por suerte siempre tengo a mi familia, a mis amigos, a mi gente que está ahí recordándome todo lo que soy capaz”, sostuvo.

Por eso el bronce también tuvo el valor de una confirmación. De comprobar que podía.

 

Quería la final, pero el bronce también vale

La rosarina no ocultó que su objetivo estaba un escalón más arriba. Después de perder la semifinal, habló con su entrenador y reconoció su frustración. Venía de conseguir medallas de bronce en competencias importantes y quería cambiar el color del metal.

“Yo no quería la de bronce. Hablé con mi profe cuando salí perdiendo la final. Ya no quiero más bronce porque vengo de sacar bronce en los Juegos Panamericanos, el Panamericano grande y en los torneos que tuve como nueva categoría también saqué bronce. Yo quería llegar a la final”, contó.

Pero después llegó la calma. “Estoy muy contenta”, reconoció. Y dejó claro que se va conforme con lo que entregó sobre el tatami. “Me hubiese gustado estar en la final y dejar a la Argentina un poco más alto, pero sé que peleé con el corazón y con las ganas que tenía de pelear. Así que muy, muy contenta por la medalla de bronce”.

 

“Somos vos y yo”

Competir en casa también puede ser una presión. Cuando la familia está en la tribuna, cuando se escuchan los gritos conocidos y cuando cada movimiento puede ser acompañado por alguien cercano, concentrarse no siempre resulta sencillo.

Brenda lo sintió. Pero tuvo una indicación precisa de su entrenador antes de salir a pelear. “Somos vos y yo. Vos me escuchás a mí, yo te grito, vos me escuchás. Concentrate en eso, el ruido de afuera es solamente ruido. Y concentráte en ganar para ir a festejar con tu gente”, recordó.

Y finalmente llegó ese momento. La victoria 2-0 sobre Álvarez, la medalla asegurada y la posibilidad de levantar los brazos frente a quienes la acompañaron durante todo el camino.

Una familia con banderas. Amigos. Su escuela. Rosario. “Maravilloso, la verdad. Muchas emociones, mucho todo”, resumió Brenda. El bronce quedó colgado de su cuello. Pero alrededor de esa medalla hay una historia mucho más grande: la de una deportista que encontró en el taekwondo un camino, que aprendió a pelear también contra sus propias dudas y que esta vez pudo hacerlo en el lugar que siente como su casa.

Rosario volvió a tener una medallista en Santa Fe 2026. Y Brenda Ruiz Díaz pudo vivir, por fin, aquello que tanto había esperado: competir en casa, con los suyos y representar a la ciudad que ama.