El desafío de crear referentes femeninos de la ciencia y la tecnología
El 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, proclamado por la ONU para promover la igualdad de género y el acceso de mujeres y niñas a carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Cada año 11 de febrero se celebra el Día Internacional de las Niñas y Mujeres en Ciencia, fecha instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el desafío de visibilizar y empoderar a las mujeres en ciencia.
En Argentina, la brecha en el área STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es clara: según datos de la ex Secretaría de Políticas Universitarias, se graduaba una ingeniera cada 10.427 mujeres, frente a un ingeniero cada 3.238 hombres.
Especialistas advierten que el efecto Matilda persiste en las disciplinas STEM. Este fenómeno, nombrado en honor a la activista Matilda Joslyn Gage —quien fue rechazada de medicina en el siglo XIX por ser mujer—, describe la invisibilización de las contribuciones femeninas en favor de los hombres. Actualmente, el desafío es la percepción de género asociada a estas carreras.
“Realicé mis estudios primarios en el colegio San José de Guadalupe de las Hermanas Franciscanas y el secundario en la Escuela Industrial Superior (EIS-UNL); me interesaba por todos los temas pero había cierto interés notorio cuando se me planteaba un problema de tipo matemático”, indicó Gladis Pradolini, docente de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ-UNL) e investigadora del CONICET; y añadió: “Hablaba mucho con los profesores y conocidos sobre si seguir una ingeniería y las respuestas recibidas me incomodaban un poco: una mujer ingeniera no logrará desenvolverse bien, decían”.
Pradolini, quien es Licenciada en Matemática Aplicada (FIQ-UNL) y Doctora en Matemática (FIQ-UNL), expresó no encontrar obstáculos en su carrera y desempeño profesional por ser mujer; aunque advierte que “la mayoría de los puestos de trabajo eran para hombres”.
“Esto no me detuvo, pero resultó bastante difícil y arduo el camino: conseguir cargos docentes de poca dedicación (no había posibilidad de dedicación exclusiva), lo cual requería dictar muchas asignaturas que ponían límite al tiempo destinado a investigación”, destacó.“Había ingresado a la carrera de investigadora del CONICET y para mí era muy importante dedicarle tiempo a la investigación porque me apasionaba. Desde 2004 también soy profesora con dedicación exclusiva en FIQ-UNL”, finalizó Pradonlini.
Modelos femeninos
En línea de continuidad con lo expresado por Pradolini y en el artículo publicado en el sitio “Chicas en Tecnología” Natalia Ceaglio, docente de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB-UNL) e investigadora del CONICET, afirmó que “la visibilidad es un factor clave para despertar el interés de las niñas por el desarrollo de vocaciones STEM” y agregó: “Cuando vean personas ‘parecidas a ellas’ que están trabajando en ciencia y tecnología y ven lo que pueden hacer o lograr pueden imaginarse en esos roles”.
En consonancia con lo expuesto, Mercedes De Zan, docente de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB-UNL) y directora del Laboratorio de Control de Calidad de Medicamentos (FBCB-UNL) dijo: “Un factor central es el rol de la escuela y de los docentes en esa etapa temprana de formación”, al tiempo que añadió que “es importante, además, contar con modelos femeninos en ciencia, que les permita a las niñas y adolescentes verse reflejadas y comprender que es posible que hagan una carrera científica compatibilizando con otros proyectos de vida. En mi caso, por ejemplo, soy mamá de cuatro jóvenes mujercitas. Mi doctorado lo arranqué con tres de mis hijas nacidas y la cuarta en camino. No fue tarea fácil, pero se puede lograr”.
“Claramente también impactan los estímulos tempranos en la escuela; las actividades en laboratorios, experiencias recreativas, ferias de ciencias. En el caso de las niñas, todavía pesan algunos estereotipos culturales que asocian la ciencia y la tecnología con lo masculino y justamente romper desde temprano estas ideas es fundamental”, destacó Ceaglio.
Es en este sentido, que Yamile Soledad Caro, docente-investigadora de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas UNL indicó: “Considero que hay un rol fundamental de los docentes en el nivel secundario y universitario de transmitir el entusiasmo por la actividad científica, expresarles que pueden resolver los problemas que la sociedad demanda”.
Mujeres en ciencia
“La capacidad intuitiva que tenemos las mujeres nos lleva a seguir indagando e investigando hasta encontrar soluciones óptimas a problemas concretos”, señaló Andrea Bosisio, docente-investigadora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH-UNL) y prosiguió: “Visibilizar a la mujer en ciencia es fundamental para que podamos aportar respuestas a la actividad científica de igual modo que contribuye el hombre, ni más ni menos, en igualdad de oportunidades y condiciones”.
“Cualquier actividad en la cual sólo se tiene la mirada de un único género pierde miles de oportunidades de ser mejor. Es en este sentido que la ciencia se enriquece con la diversidad de miradas. Las mujeres pueden identificar problemas que los hombres no detectan, y viceversa”, recalcó Ceaglio.
“La participación de mujeres en ciencia no es sólo una cuestión de equidad sino también de calidad científica, ya que nuestros aportes pueden resultar más representativos para los problemas que ocurren en la sociedad”, concluyó Ceaglio.












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