Consumir: un verbo empobrecedor

Consumir: un verbo empobrecedor

Hace algunas décadas (no tantas) ocurrió algo que propongo revisar y, por qué no, intentar cambiar. Probablemente suene a un gesto desesperado pero bueno, viendo el mundo en su horrible estado actual y, dentro de ésto, nuestra salud mental afectadísima, podría ser un pequeño movimiento de resistencia y rebeldía.
En realidad viene de la mano del cierre de mi Charla TED cuando decía "Al mundo lo hacemos nosotros. ¿Y si lo soñamos más lindo?"
Parece que dejamos de ser ciudadanos para pasar a ser consumidores. Y parece también que todo, absolutamente todo, es consumible. 
Se consume alcohol, cine, drogas, apuestas, música. Se consumen libros, series, psicofármacos, redes sociales.
Se consumen frutas, noticias, lácteos, viajes, ropa de diseño.
Se consume marihuana, películas de autor, Tinder.
El mercado es insaciable, una especie de Pac Man que deglute todo, y luego lo escupe. Y si nosotros sólo somos consumidores, a nosotros también nos va a  escupir, nos va a aplastar, dejándonos chatitos, carentes de relieves, de capacidad de crear. Y de creer, sobre todo en los otros. 
Desde el momento en que dejamos de saber qué es verdad y qué es mentira, quedamos huérfanos de lazos. Lo colectivo está devastado, y entonces ¿cómo cambiamos lo que no funciona? ¿Cómo hacemos una ronda con los otros si tenemos una sola mano para dar porque la otra está encadenada a un aparato que nos susurra día y noche "El buey solo bien se lame?
¿Cómo saludamos y sonreímos cuando entramos a un negocio si nuestros ojos sólo miran nuestro ombligo?
Señor mercado: yo no consumo todo. Decidí empezar a diferenciar porque, y usted lo sabe muy bien, todo consumo puede volverse un problema, o una adicción. De hecho usted logró narcotizar a tantos millones de personas en el mundo para distraerlos, para que no se aburran y, aquí viene, creo yo, el punto central: para impedir que se aviven de que son esclavitos. 
Es que usted es tan astuto que, tal como dice mi amigo Chul Han, ya ni siquiera es necesario un otro externo: nos auto explotamos. Y así andamos, tan cansados...
Todos narcotizados con alcohol, redes sociales, guerras, cocaína, compras de cualquier cosa y talle, vaper, noticias falsas, paradigmas que empujan a ser millonarios y libres.
Señor mercado, hasta acá llego. Yo no voy a consumir música, yo voy a escuchar música. No voy a consumir cine, voy a ir al cine. No pienso consumir café, lo que voy a hacer es tomarlo; menos aún me dedico a  consumir libros, sino que los leo y los disfruto (aunque ¡cómo cuesta concentrarse hoy día, dios!)
No consumo viajes, los hago; yo no consumo inteligencia artificial (al menos por ahora), yo creo en la humana, que es amiga (sino no sería inteligencia) de la sensibilidad.
En fin Señor mercado, decidí volver a nombrar verbos hermosos, sacándolos de adentro de su boca, boca que sólo vocifera uno. 
Decidí, aunque cuesta bastante, no vaya usted a creer, que no voy a consumir todo, o sea, ser sólo consumidora,  para así evitar terminar con-sumida. Sumida en la tristeza, en la desesperanza, en la soledad. No señor, de ninguna manera. No cuenta conmigo.

Lic. DÉBORA BLANCA 
Directora de Lazos en juego 
Ig deborablancalj 
YouTube Débora Blanca