Menos Universidades, más timba

Menos Universidades, más timba

Política: Dícese del conjunto de actividades, decisiones y relaciones de poder mediante las cuales una sociedad organiza la convivencia, regula los conflictos y distribuye recursos. Su finalidad principal es la gestión del bien común a través de la participación ciudadana y el ejercicio del gobierno.
Este texto, como todo lo que escribo y hago desde que me levanto hasta que me voy a dormir, es político. 
Es increíble, y habla de la decadencia del mundo, tener que explicar que mi vida, la tuya, la nuestra y la vuestra está determinada por la política.
Un país, las empresas, las escuelas, los clubes, las universidades, las prepagas, los hospitales, los sindicatos, las industrias, las redes sociales, la IA, las guerras, todo está teñido de decisiones políticas. Y aquél que se define como apolítico también, lo lamento por él.
La decadencia y la destrucción incesante del mundo se plasma en la pandemia de la salud mental, en el padecimiento traducido en afecciones, adicciones, abulia, suicidios, soledad, violencia. 
El sufrimiento mental y vincular que, en nuestros pibes, hace que entren con armas a las escuelas, que apuesten, tengan por sueño ser millonarios (con su pesadilla en puerta),  consuman además de todo lo peligrosamente conocido energizantes, como si se tratara de agua ¡y como si lo necesitaran! 
¿O, ahora que lo escribo, será que lo necesitan? ¿O será que muchos jóvenes (no todos, por supuesto) no se sienten con energía para afrontar la vida? Porque, de ser así, los chicos nos estarían mostrando que están perdiendo la vivacidad, esa que toma forma en la rebeldía, la curiosidad, los cuestionamientos a los adultos, al sistema; esa vivacidad que hace lazo, militancia, arte, amigos, amor, proyectos de futuro. 
Esa vivacidad que viene siendo aplanada, pisoteada, mortificada, señalada por los odiadores, horribles y vacíos odiadores.
Hagamos un ejercicio ¿Dónde se nutre la vivacidad de los pibes? ¿En la universidad o en el casino online? ¿En la universidad o en el mundo de las inversiones? ¿En el club del barrio o en las redes sociales? ¿Jugando en la plaza o mirando YouTube durante horas y horas?
Hace un par de años el slogan publicitario de una Universidad rezaba: "Estudiar es un acto de rebeldía". Me pareció una preciosura, un hallazgo: la necesidad de decir, sobre todo en nuestra época, que la rebeldía viene de la mano de la universidad.
Nos toca pensar, y ésto es político, muchachos apolíticos lo lamento: ¿Cómo intervenimos con luz y alegría en este mundo oscuro, crispado y regido por las mentiras? ¿Cómo intervenimos, qué decisiones tomamos (o avalamos) para que los pibes no se alimenten de paradigmas diseñados por unos poquitos que se están llenando de guita y queden entonces desnutridos a base de tristeza y abulia?
¿O acaso no tiene que ver con esta cuestión que algunos mandatarios del mundo les estén hablando a los chicos acerca de la necesidad vital de leer libros?
Voy a confesar algo: a veces me siento un poco perdida. No es una confesión fácil pero  necesito sacármela de encima porque tiene un costado esperanzado: ¿será que muchos nos sentimos un poco perdidos y, si lo compartimos, tal vez podamos encontrarnos? ¿será que tenemos la responsabilidad política y ética de transmitirles  a los pibes con nuestros actos que la vida vale la pena (con penas incluídas)? Que hay que hacer proyectos, que llevan tiempo, que el amor es arriesgarse pero ¿quién nos quita lo bailado? 
Que trabajar de lo que a uno le gusta es maravilloso, que tiene muchísimo sentido estudiar, terminar el cole, ir a la universidad, encontrarse con textos difíciles, hacerse amigos, dar mal un parcial, tomar apuntes, elegir las materias para el cuatrimestre siguiente, valorar a los docentes, votar, seguir a pesar de algún que otro fracaso.
La universidad pública me permitió aprender, atender pacientes, escribir textos y libros, presentar trabajos en otros países. La universidad pública me hizo y sigue haciendo feliz cada vez que puedo ayudar a alguien.
No, con la Universidad no. No hay argumentos válidos ni creíbles, ¡con la universidad no! 
Y este "No" también es político.

Lic. DÉBORA BLANCA 
Directora de Lazos en juego 
Ig deborablancalj 
YouTube Débora Blanca