La morosidad en las expensas trepó a dos meses en promedio y enciende alarmas en los edificios de Santa Fe
Desde la Cámara de Administradores de Edificios advirtieron que los retrasos en los pagos se duplicaron en el último tiempo. Afecta el mantenimiento de servicios básicos y genera malestar entre los vecinos al día, cuyo dinero del fondo de reserva se utiliza para financiar las obligaciones corrientes del consorcio.
En los edificios de la ciudad de Santa Fe, los márgenes de maniobra presupuestaria son cada vez más estrechos. Luego de reducir gastos prescindibles y postergar mantenimientos secundarios para frenar el aumento de las cuotas, los administradores enfrentan un problema estructural creciente: la dificultad persistente de propietarios e inquilinos para abonar las expensas en tiempo y forma.
La presidenta de la Cámara de Administradores de Edificios en Propiedad Horizontal de la 1ra Circunscripción, Natalia Cerquetti, alertó sobre este fenómeno que trasciende el comportamiento estacional habitual de las vacaciones de invierno y compromete la liquidez de los consorcios.
es que el promedio de deudas que antes era de un mes, en la actualidad está llegando a los dos meses de demora. Ese deudor genera un daño muy importante porque los consorcios se tienen que autofinanciar y el administrador no tiene que poner plata de su bolsillo", explicó Natalia Cerquetti, presidenta de la Cámara de Administradores de Edificios en diálogo con UNO Santa Fe.
La figura del "moroso permanente" y el daño a la caja del edificio
De acuerdo con el análisis de la entidad profesional, el escenario actual no solo se compone de deudores que interrumpen de forma definitiva el pago, sino de un perfil de "moroso permanente". Se trata de vecinos que acumulan hasta tres meses de atraso y, cuando abonan, cancelan la cuota más antigua pero generan inmediatamente un nuevo período de deuda.
Esta dinámica provoca que la caja del edificio arrastre una franja de ingresos pendiente de cobro de manera sostenida. Como las obligaciones fijas —sueldos de encargados, empresas de limpieza, seguros, servicios e insumos— no se detienen, el consorcio sufre un desfasaje que atenta contra el mantenimiento operativo básico.
Malestar entre los vecinos al día y llamados a asamblea
El crecimiento de los saldos impagos genera un impacto colateral directo sobre quienes abonan con puntualidad. Cuando la falta de ingresos llega al 20% del total presupuestado, las administraciones se ven forzadas a echar mano al fondo de reserva o a proponer acopios extraordinarios transitorios para cubrir la liquidez de la caja.
Desde la Cámara de Administradores enfatizaron que el rol de las gestiones profesionales debe centrarse en un seguimiento estricto sobre propietarios e inquilinos morosos. En caso de que la morosidad ponga en riesgo inminente el cumplimiento de las obligaciones legales y de servicios del inmueble, la recomendación oficial es convocar de forma urgente a una asamblea extraordinaria para exponer el cuadro financiero ante el consorcio.










Comentarios (0)