Durante estos meses de descanso obligado por fin pude leer el voluminoso libro “MONTONEROS” de Roberto Perdía. Una obra revisionista y autocrítica del pasado reciente que nos invita a reflexionar sobre nuestro presente como ciudadanos y como Nación.
Tres pensamientos de Vicente Zito Lema, el prologuista de la obra, a mi entender, dan sentido a lo que actualmente ocurre en la Argentina de hoy. Las profundas diferencias e intereses políticos que no nos permite desarrollarnos y volver a crecer, se originan por las mezquindades egoístas de sectores cuyo estereotipo son históricamente repetitivos. Con distintos nombres y tipología ideológica, parecieran emerger en ciclos redundantes, en períodos cada vez más cortos pero con persistencia más prolongada.
Permanentemente se culpa a “la grieta” de todos los males de la Argentina. Una grieta que por otra parte, siempre existió y que, para los que quieren entenderla, es la que característica de la democracia. Un país que resuelve sus profundas diferencias dentro de las reglas republicanas es propio de una población evolucionada, justa y desarrollada.
Echar culpa siempre al pasado, es un fuerte síntoma de debilidad o, peor aún, de no saber que hacer. Zito Lema se pregunta en su extenso prólogo”Hasta cuando la derrota del ayer seguirá derrotando al presente del mañana”.
Un interrogante que, a casi a cuarenta y cuatro años de democracia, nuestros políticos aun no saben dar respuesta.
Diera la impresión de que el sistema de administración de la cosa oficial actual se basa en el procedimiento experimental de prueba y error cuando deberíamos, a estas alturas, tener bien definidas las orientaciones de las políticas públicas, especialmente las orientadas a lo productivo y lo económico.
Y aquí aplica otra frase contundente de Zito Lema cuando dice que “Lo que fue no deja construir lo que será”. Muy cierto. No podemos vivir siempre en el pasado. Debemos mirar hacia delante. Crecer, desarrollarnos, integrarnos, trabajar. Abrir nuestros pensamientos personales. Aceptar al otro con sus diferencias sin considerarlo un enemigo a vencer.
Dialogar es un acto esencial. Pero atención, que el diálogo es el entendimiento de las diferencias entre, al menos, dos personas. De no ser así se trataría de un simple monólogo de partes.
Zito Lema reflexiona que “La historia es un necesario ejercicio de resucitación”. Y es así. Argentina viene reiterando sus mismos errores políticos y de gestión pública desde antes de declarar su independencia.
El muy usado pensamiento de Albert Einstein “Si sigues haciendo lo mismo, obtendrás el mismo resultado” está muy vigente en nuestro país. Cometemos los mismos errores desde siempre y esperamos resultados distintos. Como no logramos el éxito pretendido, sencillamente la culpa es del otro.
Debemos abandonar nuestra zona de confort y actitud conservadora para animarnos a nuevos rumbos. Aprendamos a tolerarnos, a convivir, a aceptar los desafíos de los nuevos paradigmas que nos imponen los tiempos actuales.
Como individuos somos geniales. Cuántos genios hemos dado al mundo. Futbolistas, médicos, científicos, economistas, hasta un Papa. Pero, a excepción con la Selección Nacional, increíblemente no aprendemos a vivir en sociedad. Como solía decir mi querido amigo, el padre Luis Farinello, “vivir en común unidad, es el significado de comunidad”.
Somos uno de los pocos países del mundo que no tenemos políticas de estado que proyecten una nación en un marco de previsibilidad más allá de los cambios de gobierno.
Es hora de replantearse, tanto dirigentes y como ciudadanos, que esperamos de nuestro país. Y, sobre todo, qué país queremos. La respuesta está en cada uno de nosotros. Y la acción, también.
ANTONIO FABIAN HRYNIEWICZ
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